...
Quisiera terminar, quisiera desparecer, quisiera pulsar un botón y apagar,
quisiera reiniciarme,... ¡Tantas cosas quisiera y tanto me cuesta conseguirlas!
A un paso,
estoy a un pequeño e insignificante paso de alejarme de todo lo que me
perturba. Un día más he pasado sin todo eso que sin cesar tortura mi cabeza, mi
corazón, mi alma y mi ser. Mañana debería ser cómo hoy, pautas claras, ideas
fijas, decisión y fuerza en mis actos. Yo quiero que así sea, apartarte de mí y
no volver a desearte a mi lado. Porque me destruyes, me irritas, me confundes;
y yo ya no quiero más de lo que tú me das. Ansío liberarme, volar a mi aire,
dejarte marchar para poder irme yo también y hoy es el día.
Quiero
vomitar, quiero despojarme de ti, soltarme y sincerarme, abrazarme a esa farola
y llorar mis lágrimas encima de algo más que no sea éste papel. Dejar huella de
lo que fuiste para mí. Y es que, aunque nunca lo leas, aunque seas un eterno
ignorante de lo que significaste para mi... yo quiero que el mundo lo sepa.
Ignorante voluntario, eso es lo que eres, un ciego por decisión propia. Pero no
es culpa mía, no lo es, porque has sido tú quién no ha querido oír, ver ni sentir
más. Es tu culpa ser un cobarde, culpa tuya todo tu egocentrismo y egoísmo,
porque tu bien sabes que si hubieras querido compartir, yo estaba dispuesta a
tender mi mano y agarrar esa mitad.
Gracias,
mil veces gracias por dejarme ver al fin que no vales la pena.
Gracias
por resurgir entre todas esas mentiras y asomar esa mano, tu mano traicionera.
Gracias
por enseñarme a desconfiar de ti, porque ahora nada me duele. ¡Ya no!
Gracias
por dejar ver que sólo tu existes para ti y que eres tan sumamente triste, que
alguien como yo te queda lejos y grande.
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